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Dios misericordioso,

Hoy recordamos al pueblo de Ucrania, que lleva cuatro años sumido en un conflicto que ha traído consigo sufrimiento, desplazamientos y miedo. Las familias se han visto destrozadas, los niños han crecido conociendo solo la incertidumbre y las comunidades luchan por reconstruirse en medio de las pérdidas y las dificultades. Sin embargo, en medio de la devastación, su Espíritu sigue dando valor y resistencia a quienes perseveran.

Oramos por todos los afectados: por aquellos que lloran la pérdida de sus seres queridos, por los heridos o traumatizados, por los que buscan refugio, calor y sustento. Que su consuelo los abrace y que la esperanza surja donde la desesperación amenaza con apoderarse de ellos.

Oramos también por aquellos que prestan servicio: los trabajadores humanitarios, los voluntarios, los vecinos y las comunidades que proporcionan cuidados y apoyo en momentos de necesidad. Fortalécelos con sabiduría, paciencia y amor. Que cada acto de compasión brille como un signo de su presencia en el mundo.

Señor, guíenos a todos para que trabajemos por la paz y la reconciliación, para defender la dignidad humana y ser instrumentos de esperanza y sanación. Por Cristo nuestro Señor,

Amén. (Traducción realizada por DeepL)