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La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, en solidaridad con nuestras hermanas y hermanos de Sudán del Sur, invita a sus iglesias miembros y socios a mostrar compasión en la oración y solidaridad activa con el pueblo de Sudán del Sur, que está soportando un sufrimiento profundo y creciente debido a la violencia, el desplazamiento, el hambre y el estancamiento político.

Sudán del Sur se enfrenta a una crisis humanitaria cada vez más grave, marcada por nuevos enfrentamientos armados, parálisis política y desplazamientos masivos que han obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares y han interrumpido el acceso a servicios vitales. Los combates en Jonglei y otras zonas han desplazado a decenas de miles de civiles y han cortado el acceso a la ayuda humanitaria esencial, sumiendo a las familias en condiciones aún más precarias. La inseguridad alimentaria y la malnutrición están muy extendidas: millones de personas se enfrentan a niveles críticos de hambre y los niños siguen corriendo un riesgo extremo sin atención terapéutica.

El acceso a los servicios de salud está muy limitado debido a las epidemias y al cierre de instalaciones vitales. Como comunión mundial comprometida con la justicia, la paz y el florecimiento de todos los pueblos, reconocemos que las realidades a las que se enfrenta Sudán del Sur no pueden separarse de la historia de exclusión, marginación política y desigualdad de poder que sigue configurando los conflictos, la gobernanza y las relaciones internacionales en la región. Como discípulos fieles, estamos llamados no solo a orar, sino también a decir la verdad sobre las raíces de la injusticia y a abogar por la paz, la dignidad y la protección de todos los civiles.

Oremos juntos:

Dios de amor,

le elevamos a usted al pueblo de Sudán del Sur,

a quienes se ven envueltos en la violencia y el desplazamiento, a las familias que han perdido sus hogares, sus seres queridos y sus medios de vida, a los niños amenazados por el hambre y las enfermedades.

Espíritu Santo de paz,

oramos por el fin de la violencia y por el restablecimiento de la justicia, para que los líderes sean guiados hacia el diálogo, la reconciliación y la gobernanza inclusiva, y para que el estancamiento político dé paso a la cooperación por el bien común.

Dios de la compasión,

oramos para que la ayuda humanitaria llegue a la población y le proporcione lo que necesita, para que se eliminen los obstáculos que impiden el acceso a los alimentos, los medicamentos y los servicios esenciales, y para que las respuestas al hambre y a las crisis sanitarias se refuercen y sean sostenibles.

Fuente de todo consuelo,

oramos por aquellos que sufren en silencio, por los desplazados, los desnutridos, los afligidos y los olvidados; que puedan conocer la esperanza, la bondad y la presencia de su amor inquebrantable.

Dénos la fuerza, oh Dios,

para actuar con valentía y humildad, para acompañar a quienes sufren, para defender la paz, para desafiar los sistemas que perpetúan la injusticia y para trabajar por el florecimiento de todos los pueblos en Sudán del Sur y en todo el mundo.

Amén. (Traducción realizada por DeepL)