La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas llama a sus iglesias miembros y socios a la solidaridad en oración con el pueblo de Cuba, que sigue soportando profundas dificultades económicas. Las sanciones que se prolongan desde hace décadas, intensificadas por medidas adicionales impuestas por los Estados Unidos, han restringido gravemente el acceso a alimentos, medicinas, combustible y recursos esenciales. Estas políticas afectan de manera desproporcionada a los más vulnerables y profundizan el sufrimiento en lugar de contribuir a la paz, la justicia o la dignidad humana.
Como comunión mundial comprometida con la justicia, la verdad y el florecimiento de todas las personas, reconocemos que las realidades a las que se enfrenta Cuba no pueden separarse de las historias de colonialismo, racismo y desigualdad de poder que siguen configurando las relaciones internacionales en la actualidad. El discipulado fiel nos llama no solo a orar, sino también a hablar con sinceridad sobre las raíces de la injusticia.
Oración por Cuba
Dios de la vida,
Dios que escucha el clamor de los pobres y el gemido de la creación,
elevamos ante usted al pueblo de Cuba en este momento de profunda dificultad.
Usted conoce el peso que soportan las familias comunes y corrientes,
que enfrentan tiempos de angustia.
Usted ve cómo las sanciones y las decisiones políticas, tomadas lejos de las mesas de cocina y las salas de hospital,
recaen con mayor fuerza sobre los que tienen menos poder.
Dios misericordioso,
lamentamos las políticas que castigan a los vulnerables en nombre de la justicia,
y los sistemas que endurecen los corazones en lugar de sanar las heridas.
Perdónenos cuando la indiferencia ha sustituido a la compasión,
y cuando la ideología ha silenciado nuestra respuesta al sufrimiento humano.
Oramos por el pan de cada día, nuestro pan de cada día, comida para todos,
medicamentos donde hay enfermedad,
esperanza donde hay desesperación,
dignidad donde las personas se sienten olvidadas.
Fortalece a las iglesias y comunidades de Cuba
como signos de esperanza, resiliencia y cuidado mutuo.
Da valor a las iglesias de los Estados Unidos para que digan la verdad,
sabiduría a quienes gobiernan
y perseverancia a todos los que trabajan por una paz basada en la justicia.
Dios de la liberación,
que sacó a su pueblo de la esclavitud
y cuyo Hijo proclamó la buena nueva a los pobres,
abra caminos de diálogo, solidaridad y reconciliación.
Que los muros —económicos, políticos y espirituales— sean reconfigurados para construir un camino hacia los puentes.
Manténganos inquietos hasta que la justicia fluya como un río,
y fieles en la oración hasta que prevalezca la misericordia.
Se lo pedimos en nombre de Cristo,
que está con todos los que sufren
y nos llama a amar más allá de las fronteras.
Amén. (Traducción realizada por DeepL)