News

Los líderes religiosos y defensores del desarrollo reunidos en Sevilla han pedido reformas radicales de los sistemas financieros mundiales, advirtiendo que la deuda soberana y la inacción climática están atrapando a los países en desarrollo en ciclos de pobreza y dependencia.

Los llamamientos se realizaron durante un evento paralelo a la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FfD4), titulado «Jubileo, reparación y restauración: abordar la interconexión de la crisis de la deuda con las crisis sociales y ecológicas de nuestro tiempo». El evento fue organizado por varias organizaciones religiosas importantes, entre ellas el Consejo Mundial de Iglesias, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, la Federación Luterana Mundial, el Consejo Metodista Mundial, el Consejo para la Misión Mundial, la Sociedad Unida de Compañeros en el Evangelio (USPG) y la Alianza ACT.

Los líderes de las organizaciones religiosas afirmaron que la carga de la deuda insostenible impedía a los países de ingresos bajos y medios satisfacer las necesidades humanas básicas y alcanzar los objetivos climáticos. Relacionaron las estructuras financieras actuales con la dinámica de la época colonial y pidieron la cancelación de la deuda, la financiación climática basada en subvenciones y una reforma estructural.

«La deuda no es solo una cuestión económica, es una cuestión de justicia», afirmó el reverendo Philip Vinod Peacock, secretario ejecutivo de justicia y testimonio de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas. «Nuestra vocación profética nos obliga a apoyar a las comunidades marginadas por una economía global injusta. La Iglesia no puede permanecer en silencio cuando se da prioridad al pago de la deuda por encima de la educación, el agua potable o un clima habitable».

Pratibha Caleb, de la Iglesia del Norte de la India, destacó el empeoramiento de la situación en las zonas rurales.

«La deuda no es solo una cuestión de balance. Es una profunda responsabilidad social y ecológica que erosiona los derechos humanos y degrada nuestro planeta», afirmó. «Sin una cancelación integral de la deuda y una financiación climática predecible y basada en subvenciones, el Sur Global seguirá atrapado en ciclos de vulnerabilidad, incapaz de invertir en resiliencia y desarrollo sostenible».

Los líderes de Namibia y Zimbabue también tomaron la palabra y hicieron hincapié en que el pago de la deuda sigue desviando fondos de la sanidad, las infraestructuras y la resiliencia climática. Michael Uhuru Dempers, de Namibia, y Admire Mutizwa, de Zimbabue, afirmaron que las prácticas actuales en materia de deuda son insostenibles y socavan la soberanía nacional.

Los líderes religiosos también esbozaron posibles soluciones. Barry Herman, de SocDevJustice, presentó las recomendaciones políticas del «Compromiso de Sevilla», una iniciativa impulsada por la sociedad civil centrada en la transformación de las normas financieras mundiales. Kjetil Abildnes, de la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo (Eurodad), pidió el establecimiento de un mecanismo de resolución de la deuda liderado por las Naciones Unidas.

«Reconocer la interconexión entre la deuda, los impuestos, el comercio y el clima es fundamental y permite diseñar medidas que aborden estos retos múltiples e interrelacionados», afirmó Athena Peralta, directora de programas de justicia económica y ecológica del Consejo Mundial de Iglesias. «Al adoptar un enfoque holístico que conecte el alivio de la deuda con las reformas fiscales, el comercio justo y la acción climática, los países pueden romper el ciclo de la crisis de la deuda, construir resiliencia socioeconómica y, al mismo tiempo, hacer frente a la crisis climática. La justicia de la deuda es justicia fiscal, es justicia comercial y es justicia climática».

La reunión de Sevilla formó parte de una iniciativa más amplia de la sociedad civil en el marco de la FfD4, en la que redes religiosas abogan por sistemas financieros basados en la justicia, la transparencia y la sostenibilidad. Moderado por Daniel Pieper, de la Federación Luterana Mundial, el evento concluyó con el consenso de que la justicia económica, medioambiental y social deben abordarse de manera conjunta.

Las negociaciones en la FfD4 continúan, con los gobiernos y las instituciones multilaterales sometidos a una presión cada vez mayor para que adopten compromisos concretos en materia de reestructuración de la deuda y financiación climática.

(Traducción realizada por DeepL)