En el marco de su compromiso constante con la justicia global y la colaboración ecuménica, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) organizó una reunión con Juana Martínez González, embajadora de Cuba en Alemania. El diálogo estuvo dirigido por el reverendo Philip Vinod Peacock, secretario general de la CMIR; Hanns Lessing, secretario ejecutivo de comunión y teología; y Muna Nassar, secretaria ejecutiva de misión y defensa. La conversación se centró en la actual situación sociopolítica de Cuba y en el papel fundamental que desempeña la Iglesia mundial a la hora de brindar un apoyo inquebrantable.
Esta conversación constituye el último capítulo de años de solidaridad por parte de la CMIR, que abarcan visitas, oraciones colectivas y una duradera colaboración espiritual y humanitaria con el pueblo cubano a través de las iglesias miembros.
Una visión de primera mano de la realidad cubana
La reunión contó con una presentación de la embajadora Martínez González. Esta ofreció una perspectiva cruda y sobre el terreno que contrasta fuertemente con la retórica política internacional. En particular, se refirió a los comentarios realizados por figuras destacadas de EE. UU., como Marco Rubio, quien describió a Cuba como una «amenaza». La embajadora Martínez González expresó su profunda preocupación por el hecho de que tales narrativas políticas ignoren peligrosamente las realidades históricas y de derechos civiles de la isla, especialmente a la luz de la propia y compleja historia de EE. UU. en materia de defensa de los derechos civiles.
Solidaridad más allá de las fronteras: un llamamiento global
El debate puso de relieve el inmenso impacto que las tensiones políticas externas tienen sobre la sociedad civil cubana y la labor solidaria. Se destacó la larga trayectoria de 70 años de Cuba apoyando movimientos de liberación en África y América Latina como testimonio de su espíritu internacionalista. La embajadora Martínez González dejó claro que Cuba aboga por «una vida en comunidad, una vida en paz y una vida cercana a la justicia social».
El embajador Martínez González subrayó que, aunque al pueblo cubano no se le enseña el odio ni la discriminación, hay fuerzas externas que intentan activamente presentar a la nación como un «foco de conflicto». La CMIRconsidera que este es un momento crítico para mostrar solidaridad con las iglesias miembros mientras las autoridades debaten la idea de la autodeterminación.
Acción regional y ecuménica
En respuesta a la situación actual, se debatieron acciones ecuménicas concretas para apoyar a las iglesias miembros en Cuba, en colaboración con las iglesias miembros de América del Norte.
El reverendo Philip Vinod Peacock ofreció una conmovedora reflexión sobre el clima político actual, afirmando: «Es como si el imperio se hubiera quitado los guantes». Señaló la profunda incertidumbre respecto al futuro de Cuba, observando que «las decisiones se están tomando muy lejos» del propio pueblo cubano. Para contrarrestar esto, la CMIR busca movilizar el apoyo a través de mecanismos regionales específicos:
Compromiso en Norteamérica: La CMIR invita específicamente a las iglesias miembros de EE. UU. a continuar e intensificar su solidaridad con Cuba mediante conversaciones con representantes políticos y ayuda humanitaria.
Visitas de solidaridad global: Está previsto que una delegación de solidaridad viaje a Venezuela el próximo mes, lo que refuerza el compromiso de la Comunión con la región y con la justicia.
Comunicación y defensa de causas: La CMIR está preparando una carta de invitación formal dirigida a las iglesias miembros y un futuro seminario web para ampliar el diálogo, proporcionando una plataforma para la educación y la respuesta colaborativa.
Un llamamiento a la oración y a la defensa de causas
Aunque el mundo suele fijarse en los conflictos geopolíticos, la CMIR reconoce las necesidades humanitarias sobre el terreno. El grupo rechazó la politización de la ayuda humanitaria y debatió el apoyo continuo a las comunidades a través de las iglesias miembros.
El mensaje de esta reunión es claro: la solidaridad ecuménica es una necesidad, no una opción para la CMIR. Se hace un llamamiento a la acción a las iglesias miembros de todo el mundo.
Reza por la paz, la estabilidad y la resiliencia del pueblo cubano.
Implica a los representantes locales y al Congreso de los Estados Unidos para defender una política humanitaria en lugar del aislamiento político.
Proporcionad recursos para apoyar los esfuerzos humanitarios, incluyendo agua potable y ayuda de emergencia, asegurándoos de que la labor vivificante de la iglesia llegue a quienes más la necesitan.
La CMIR se mantiene firme en su compromiso con la autodeterminación, la ayuda humanitaria y la convicción inquebrantable de que la solidaridad, arraigada en la justicia y la paz, sigue siendo la fuerza más poderosa contra la retórica global divisiva. Traducido con DeepL