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Los 16 días de activismo contra la violencia de género son una campaña internacional anual que se celebra del 25 de noviembre (Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) al 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos). Es un período destinado a crear conciencia, exigir medidas y movilizar a las comunidades para poner fin a todas las formas de violencia de género. La campaña destaca la naturaleza sistémica de la violencia contra las mujeres y las niñas, vinculando cuestiones de seguridad, justicia y empoderamiento económico, y exhorta a los gobiernos, las instituciones y la sociedad en general a comprometerse con un cambio significativo y sostenido.

Muna Nassar, secretaria ejecutiva de Misión y Defensa, reflexiona:

«Aunque nuestro testimonio anual contra la violencia de género es vital, el pecado de la desigualdad estructural persiste. En estos 16 días, estamos llamados no solo a actuar, sino a afrontar las causas profundas de la injusticia. Nos comprometemos juntos, confiando en la promesa de Dios de una creación restaurada, a continuar esta labor hasta que todas las personas vivan libres de violencia y miedo».

Guiada por nuestra fe y nuestro compromiso con la justicia, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) se solidariza con todas las sobrevivientes de la violencia de género. Denunciamos este mal generalizado no solo como un ataque brutal a la dignidad humana, sino también como una manifestación de profunda injusticia económica. Esta injusticia sistémica atrapa a innumerables mujeres en ciclos de abuso, negándoles la capacidad que Dios les ha dado para salir y reconstruir sus vidas en seguridad. En respuesta a ello, afirmamos la búsqueda de una defensa económica audaz y transformadora, como la renta básica universal (RBU) que defiende el programa GRAPE en Sudáfrica. Esta política puede servir como un instrumento práctico de justicia, proporcionando la seguridad económica que defiende el valor intrínseco de cada persona y empodera a las sobrevivientes con la libertad genuina de buscar una vida más allá de la mera supervivencia.

Sudáfrica cuenta con políticas y compromisos para poner fin a la violencia de género, pero sin una aplicación coordinada, recursos adecuados y protección social, el sistema sigue fallando a las personas más vulnerables. El 21 de noviembre, el G20 Women’s Shutdown to Bring South Africa to a Standstill (Cierre de las mujeres del G20 para paralizar Sudáfrica) pedirá a los líderes mundiales y nacionales que traten la violencia de género como una crisis sistémica que requiere una acción urgente y sostenida.

La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas ha concebido el programa GRAPE para acompañar a sus iglesias miembros en la lucha contra las causas profundas de la injusticia sistémica y las crisis ecológicas, al tiempo que se compromete de nuevo con enfoques viables y basados en la fe que se impulsan a nivel local, situando a las iglesias al frente de esas acciones. El establecimiento y el funcionamiento de las plataformas nacionales de GRAPE cuentan con el apoyo de múltiples actores junto con la CMIR, lo que garantiza una defensa coordinada de la justicia social, económica y de género.

Thandi Henkeman (cohorte GRAPE de Sudáfrica) afirma:

«En Sudáfrica, la violencia de género no es una estadística, es una experiencia cotidiana, ya sea en nuestros hogares, lugares de trabajo, comunidades o en la forma en que debemos calcular constantemente nuestra seguridad. Como mujer sudafricana y miembro de la cohorte GRAPE, sumo mi voz para exigir una respuesta coordinada y con la financiación adecuada que se centre en la dignidad, la justicia y la seguridad económica de las sobrevivientes. Apoyo este llamamiento y abogo por respuestas que combinen la seguridad, la justicia y la rendición de cuentas con medidas económicas como la RBU, que permiten a las mujeres vivir libres de violencia. GRAPE apoya y se hace eco de los llamamientos para que la violencia de género y el feminicidio sean declarados desastre nacional».

La CMIR apoya plenamente este llamamiento e insta a los gobiernos, las comunidades y los líderes religiosos a actuar con decisión, garantizando la seguridad, la justicia y el empoderamiento económico de todas las mujeres. (Traducción realizada por DeepL)

Photo Source: https://womenforchange.co.za/g20-women-shutdown/